¿Estás preparado para la eternidad? {Are You Prepared For Eternity? – Spanish}

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Mucha gente, por naturaleza, trata de planear ciertas cosas tales como su jubilación, vacaciones, la educación de los hijos, el seguro médico, etc. Algunas personas intentarán hacer una especie de mapa de sus vidas, a cierta edad ellos deben tener completos sus estudios, tener un empleo, estar casados y tener hijos. Ellos desean tener cada […]

Are You Prepared For Eternity-SMucha gente, por naturaleza, trata de planear ciertas cosas tales como su jubilación, vacaciones, la educación de los hijos, el seguro médico, etc. Algunas personas intentarán hacer una especie de mapa de sus vidas, a cierta edad ellos deben tener completos sus estudios, tener un empleo, estar casados y tener hijos. Ellos desean tener cada aspecto de su vida planeado lo mejor y humanamente posible. Pero, como todos sabemos, aún nuestros mejores planes son a menudo interrumpidos por ciertas eventualidades. Esto es una realidad, y no podemos hacer mucho respecto a eso.

Reflexionar sobre la eternidad no es un pensamiento popular. Sin embargo, la eternidad no puede ser ignorada y no puede ser evitada. Existe una eternidad y todos nos enfrentaremos a ella. La pregunta que nos queda es esta: ¿Estás preparado para la Eternidad?

Tarde o temprano nuestros cuerpos físicos dejarán de funcionar; a eso le llamamos la muerte. El cuerpo, es solo un vehículo que transporta el verdadero ser: un alma eterna. La Biblia es la Palabra de Dios y en ella nosotros leemos: “Formó pues Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz soplo de vida: y fue el hombre en ánima viviente” (Génesis 2:7, cuando Adam fue creado).

Dios creó al hombre con una voluntad libre; el hombre tiene la capacidad de obedecer o desobedecer a Dios y, Dios muy rápido le mostró cual sería la consecuencia de su desobediencia. Todo esto lo podemos ver en Génesis 2:15-17 donde la Biblia dice: “Tomó pues Jehová Dios al hombre y púsole en el huerto de Edén, para que le labrase, y le guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás: Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comerás de él: porque el día que de él comieres, morirás”.

Dios creó a Eva como una ayuda para Adam, pero ella escuchó al diablo y a su mentira y se convenció que estaba bien comer del fruto del árbol prohibido (Génesis 3:1-6). Eva comió del fruto prohibido y también Adán, y en ese momento, como resultado de su desobediencia, el pecado entró en el mundo. En ese mismo instante Adán y Eva murieron espiritualmente y, cuando tuvieron hijos, su pecado natural pasó a sus hijos y luego a cada ser humano desde ese día. Como resultado, nosotros somos nacidos pecadores por naturaleza, y esa naturaleza nos  conduce a cometer actos pecaminosos. “Por tanto, de la manera que el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte; y la muerte así pasó a todos los hombres porque todos pecaron” (Romanos 5:12).

En un pequeño folleto como este, el espacio no permite escribir todo lo que la Biblia dice sobre el pecado y la NECESIDAD de ser salvo antes de pasar a la eternidad, antes que sea demasiado tarde. Después de que Adán pecó, Dios prometió un Salvador, uno que vendría y pagaría la penalidad del pecado (Génesis 3:14-15). Ese redentor prometido fue y es JesuCristo quien murió, y de hecho, vino y pagó nuestra deuda por el pecado, leamos lo siguiente:

“Por tanto, de la manera que el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte; y la muerte así pasó a todos los hombres porque todos pecaron; (Porque hasta la ley el pecado estaba en el mundo; mas el pecado no es imputado, no habiendo ley. Mas reinó la muerte desde Adam hasta Moisés, aun sobre los que no pecaron a la manera de la rebelión de Adam, el cual es figura del que había de venir. Mas no como el delito, así también fue el don gratuito; porque sí por el delito de uno murieron muchos, mucho más la gracia de Dios, y el don por la gracia que es  de un solo  hombre, JesuCristo, abundó para muchos. Ni tampoco de la manera que fue por uno que pecó, así también el don; porque el juicio a la verdad fue de un pecado para condenación, mas el don gratuito es de muchos delitos para justificación. Porque si por el delito de uno reinó la muerte por causa de uno, mucho más los que reciben la abundancia de la gracia, y del don de la justicia reinarán en vida por uno solo, Jesu Cristo). Así que, de la manera que por el delito de uno vino la culpa a todos los hombres para condenación, así por la justicia de uno vino la gracia a todos los hombres para justificación de vida.  Porque como por la desobediencia de un hombre muchos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de uno muchos serán hechos justos. La ley empero entró para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; Para que de la manera que el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna, por Jesu Cristo Señor nuestro (Romanos 5:12-21).

Habiendo pagado nuestra deuda de pecado en la cruz del Calvario, lo que sigue para nosotros es arrepentirnos de nuestro pecado y, por la fe solamente en la sangre derramada de Jesucristo, recibirle a Él como Salvador personal. Nosotros somos salvos por la fe y NO por obras de ningún tipo, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, es el don de Dios: No por obras para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9). Cristo dijo esto: “Yo os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis así” (Lucas 13:5). EL ARREPENTIMIENTO es un requisito indispensable para la salvación. “Y disimulaba Dios los tiempos de aquella ignorancia; mas ahora manda a todos los hombres, en todas partes que se arrepientan” (Actos 17:30). Nuestro arrepentimiento y fe en la sangre derramada de JesuCristo es lo asegura nuestra salvación, “En quien tenemos redención por su sangre, remisión de pecados” (Colosenses 1:14).

Dios ha prometido eso, “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo” (Romanos 10:13). ¡Dios dio Su palabra y Él nunca rompe una promesa! Si te arrepientes de tu pecado y pones tu fe y confianza en la sangre vertida de Jesús, tú serás perdonado y salvado para toda la eternidad. “Y este es el testimonio, es a saber, que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo, no tiene vida. Yo he escrito estas cosas a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios; para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios” (1 Juan 5:11-13).

Querido amigo ¿qué dices de esto? ¿Estás preparado para la eternidad?

~ Richard A. Ciarrocca/2017

Todas las referencias de la Escritura de la Reina-Valera 1865

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